domingo, 23 de febrero de 2014

El poder de volvernos del revés.

Por instantes.
Por instintos.
Me perdí.

Porque he oído hablar de que una persona que escribe, quiere el doble.
Porque dónde personas solo ven líneas, otros soltamos todo el dolor entre teclas.
Porque es domingo, y en vez de estar inundada de dudas de preexámenes, estoy saboreando un domingo de derrota.
Porque para dar los buenos días, primero hay que tenerlos.
Porque la impuntualidad no es tan mala comparada con llegar tarde a la vida de alguien.
Porque hemos llegado a ese punto de ignorancia en el que o nos damos una gran hostia o no tenemos una imagen clara de las consecuencias.
Porque nos enfadamos con el mundo, cuando son las personas.


Que te importe quien te aporta. Nunca mejor dicho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario