Creemos haber querido mal, cuando el problema estaba en ser los únicos en hacerlo.
Nos hemos manchado las manos escribiendo las mejores líneas, sin que pudieran llegar a su destinatario.
Hemos pensado en bajito, intentando que doliera menos.
No hemos tenido cojones a arriesgar y nos hemos comido como la mano que debía estar agarrando nuestra cintura, agarraba la equivocada.
Hemos soltado 'te quiero's' con más fuerza que una madre al abrazar a su hijo.
Y es que, la de veces que nos equivocamos intentándolo. Siempre he pensado que estamos hechos de lo que sentimos. Porque sabemos que no debemos y aún así, seguimos intentándolo. Quien me iba a decir a mi, que hay personas para todo. Personas que no sabes lo que te hacen, pero lo hacen tan bien que el dolor que provocan es peor que la cocaína para cualquier drogadicto o la nicotina para cualquier fumador y ojalá nunca pierda las ganas de drogarme a base de dolor provocado por amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario