Como se le empieza a escribir a alguien que lleva desde el primer deseo de la primera tarta de cumpleaños. A alguien que es primavera durante todas las estaciones de año. Alguien que es acierto entre tantos desastres.
Como una bolsa de chuches los días soleados,
ibuprofeno para cuando el sol esa mañana no ha decidido salir.
El orden en medio del desastre.
Un corazón enorme que sabe llenarse con nada.
Un diccionario sin la palabra "pero" y repleto de "porque sí".
Porque sí.
Porque eres mi línea recta entre tanta curva.
Porque vivir sin reír no es vivir, y por eso tú eres un poco vida.
Porque eres la risa que suena alto cuando está.
Porque el tiempo es el que pasa y sabe y a mí no deja de darme motivos de sobra.
Tus ganas.
Mis "dí que sí".
Nuestros sábados.
Todos los libros que podríamos llenar con esas cosas que nos hacen explotar de la risa, de felicidad, de "no necesito nada más", que nadie más entendería.
Que difícil escribir algo que este a tu altura.
Como si escribiendo esto se fueran a hacer una pequeña idea de lo que somos,
de lo que eres,
de lo que me haces ser.
Al pie del cañón en primera posición hasta el final de todas nuestras guerras.
Te quiero como se quiere pocas veces en la vida.
Mucho y a voces.
Felices 17, pequeña.
