domingo, 3 de noviembre de 2013

Como decían, lo que nace se apaga.

No eras para tanto.

Cuanto tiempo le dedicamos a algo que queremos, incluso sabiendo que nunca lo tendremos. Y eso lo tengo más que  estudiado, llamemoslo la historia de mi vida.

Pensamos que las historias de amor (o intento de ello) empiezan como en las películas, pero un poco más tarde, nos cagamos en la existencia del que creo Whatsapp y en sus amargadoras últimas conexiones. Porque sí, aquí ya no hay un 'Baja, estoy en el portal'. Ahora es algo así como responder con un ojo cerrado a las 3 de la mañana, porque tus ganas de sus ganas te pueden.

Nadie se libra de mirar diez veces el móvil en menos de un minuto, para ver si te ha respondido. Suena típico, pero es así. Y que bien sienta saber que ya no tienes de eso. O no. Yo voy a días. A días contigo, a días sin tí. Porque no eras para tanto. Aunque para mi lo eras todo. Solo seis noches. Depués de meses. Yo me entiendo. Y ella. Y todos los lugares en los que te escrito. Que te quería, con ganas, que te quiero, poco a poco, más menos que más.

Y así, haciendo cada día un poco más distinto, porque vació un hueco, uno muy grande, y que ahora, nota el vacío.

Tu mi roto, yo tu descosido.

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