Me hice a mi misma una promesa, que nunca cumplí. Un día me prometí que ningún capullo me quitaría la sonrisa de la cara y que los problemas no me ganarían. Palabras y más palabras. ¿La realidad? Que le di la llave de mi sonrisa a alguien que seguramente no la cuide como debe.
Que a veces consiguen quitarme la sonrisa con facilidad y que le quiero dejar a una botella de alcohol del barato. mi yo misma. Ese mismo que no quiere darse cuenta de las cosas y se deja llevar por un mierda 'algún día todo puede ser'. Me pego el día escuchando canciones de amor y leyendo frases de enamorados con corazones rotos, ¿para qué? Para nada.
Que el cabrón que tengo a la izquierda se deja engañar fácilmente Que sí, que son las palabras más bonitas del mundo y que me producen un cosquilleo que nadie más lo consigue, pero.
'Me voy a volver de hiero' me repito una y otra vez. Todo mentira, sigo siendo una más engañada por palabras que se las lleva el viento o por esas mismas que salen de un corazón y llegan a muchos oídos.
Mientras tanto seguiré escribiendo todo lo que no digo y querré llenar esa botella con todos los motivos o razones que me sobran. ¿Hasta cuándo? Hasta que me olvide de unas de las sonrisas más bonitas del mundo.
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