A veces -como hoy- empiezo escribiendo deseando que nadie cuando lo lea, entienda de lo que hablo.
Suena incoherente, como yo.
Dicen que los secretos a voces nunca acaban bien y yo desatando el mío.
Me atengo a las circunstancias y sobre todo a las consecuencias,
pero es que yo soy un efecto secundario.
Como ver al amor de tu vida, con el de la suya.
Como un cordón apunto de desatarse.
Como los sábados y la nostalgia.
Como escribir sobre sentimientos, intentando no manchar.
Como querer tanto, que se nos olvida ser algo.
Y es que soy todas esas preguntas sin respuesta.
El 'pero' que anula todo lo anterior.
Que el amor es como una bolsa de pipas con sal y sin agua.
Tener ganas de seguir teniendo.
Inexplicable,
como yo intentándolo a estas alturas.
incluso con la batalla perdida y el premio entregado a otro.
Pero que se hace con la vida cuando el tiempo pasa,
y sigue sin ser mío,
pero no me siento la perdedora.
Que se hace,
cuando incluso la parte más racional de ti,
te grita 'solo un poquito más'.
Y ojalá nadie lo entienda.
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