Es casi la una.
Tengo a Beyoncé a cada lado.
Y,
vengo a decir,
a decirte,
a decirme,
que he tenido suficientes días de lluvia sin paraguas a mano,
ya sabes,
de las que no caen de arriba.
Desde que puse en modo aleatorio mis sentimientos,
he ido de canción en canción,
de amor a odio,
de más a menos,
de dar y buscar como loca el ticket de devolución,
por si servía de algo,
como si eso me fuera a devolver todo,
que no es poco.
Escribir, borrar, escribir,
como si eso hiciera que le echara más huevos al asunto,
o mejor menos
que luego llegan los 'te lo dije',
y los tengo más acumulados que todos estos -llamemoslo- sentimienalgos.
Tendemos tanto al verbo 'querer',
hermano del 'acostumbrar',
primo del 'perder',
que entre tanto rollo familiar nadie se aclara.
A menudo se nos olvida que el vértigo no sólo se siente cuando miras hacia abajo,
que también se siente cuando vuelves la vista atrás.
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