viernes, 12 de julio de 2013

Eramos de ir poco a poco y enganchar.

Un viernes por la noche, a la luz del portátil, con más cosas dando vueltas que música en el móvil. Ya son muchas las veces que te he escrito, intentando soltar lo que siempre me quedo a medias de decirte. No sabes la putada que es irte a dormir con mil y una ralladas. con un nudo en la garganta que solo me deshaces tú.

 Digamos que yo siempre fui esa chica de la que no te querías enamorar, era un caos, pero resulta que ese caos, te encantaba. Solía ser más de hablar que de escuchar. Más de sonreír que apretar los dientes y aguantar. Un día hace ya mucho de eso, me cambió. Me lo aviso, su 'no te enamores de mi ¿eh?'. Yo me reía, tenia claro que nunca nadie me tocaría tanto, pero solo hay que verlo, me equivocaba.
Nosotros eramos de ir poco a poco. De empezar jugando y acabar gustando. Aún no he podido olvidar la primera vez que te dije te quiero y me preguntaste que si estaba segura. Levantarme todos los días con tus mensajes. Cuantas veces negué estar enamorada, cuantas veces me hice la tonta. ¿Sabes lo peor de todo? Tú eres el chico que suelta una sonrisa y las tiene a todas detrás. De los que enganchan tanto que luego no olvidas. Pero ahora me toca a mí. Yo soy la que tiene seis conversaciones abiertas y solo le preocupa la tuya. La que le preguntan por ella y solo acaba hablando de ti. Que sí, que serás un cabrón y que estaré dando demasiado por ti, pero que solo eres tú, lo que me apetece a todas horas.
Ojala un día acabases leyendo esto y te dieras cuenta de que he superado todos los límites de querer, por ti. Ojala un día a todas esas chicas a las que les hablas, les hablaras de mi.
Pero las cosas son así, tu nunca leerás esto y yo nunca seré la envidia de todas ellas.
Otra noche más jodida, con ganas de soltarte todo y dejar de pintar en la misma página del libro.

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