Digamos que yo era tu putada.
Esa putada que empezaba jugando y un día acababa gustando.
Ella estaba sentada en aquel banco, en plena Gran Vía, tomándose uno de esos helados de chocolate y stratachella. Él estaba dando una vuelta de 'tranquis' con sus amigos. A medio helado consumido, miro hacía delante y rápidamente aparto la mirada. No podía ser, quería huir. Él, del que tan pillada estaba, venía hacía lo lejos. Y así fue inevitablemente, se encontraron.
Y fue él, nada más verla fue con esa sonrisa que tan nerviosa le ponía a ella y le dijo:
'Hola, ¿qué haces aquí?'
El cual ella respondió nerviosa, 'No sé, me apetecía salir y relajarme'.
'Tan golosa como siempre, eh', le respondió él.
'Sí..' dijo ella vergonzosa.
'Ey vamos', le dijeron sus amigos.
'Ir hiendo vosotros, yo iré ahora', dijo él sin quitarle la vista de encima a ella.
Los amigos se alejaron, algo extrañados mientras ella no podía estar más de dos segundos mirando esos ojitos marrones, que le hacían sentirse al límite.
'Se te va a derretir, tonta' le dijo, riéndose.
'¿Qué?', respondió tras haber dejado de quedarse embobada, mirando sus labios.
'Digo el helado, que se te va a derretir.'
'Ah sí, la verdad es que no me apetece'.
'¿Por qué estoy yo aquí?'
'¿Pero que dices creído? Ni que todo tuviera que ver contigo.'
'Todo no, pero tú si.'
'Creído'
'Si, pero un creído con el que no paras de sonreír.'
'Me río de tí, no contigo flipado.'
'Eh, relaja. ¿Ves? Hace nada no te salía ni una palabra de lo nerviosa que estabas y ahora mírate, sonriendo.'
'Contigo, es siempre así.'
Y sin darse cuenta ninguno de los dos, ya llevaban media hora hablando y riendo. Estando juntos, como siempre hablaban, pero nunca pasaba. Ellos tal vez no se daban cuenta, pero juntos, todo lo demás perdía importancia. A él no le venía a la cabeza ninguna chica más, excepto la que tenía ahora mismo delante, a ella y a su sonrisa.
'Es tarde, y te están esperando' le dijo ella, aunque en realidad no quería separarse de él nunca.
'Es verdad, ya ni me acordaba, tú culpa.'
'Pero tendrás cara, aun encima mi culpa.'
'Sí tu culpa, estoy contigo y haces que me olvide de lo demás y que el tiempo no avance.'
'Ya claro, ¿qué eso se lo has dicho hoy a una y aun te acuerdas no? Tiracañas.
'Ya estamos, siempre igual. Te digo la verdad, pero si lo prefieres, me callo.'
'Venga, deja de mentir y vete'
'¿Tantas ganas tienes de perderme de vista?'
'Que va, ojala fuera así, pero la putada es que me pegaría contigo toda la noche, incluso hasta escuchar el 'Buenos días'.
'No lo entiendo, me dices algo bonito y lo llamas putada, ¿por qué?
'Nada, ya sabes solo me entiendo yo.'
'¿Sabes? Estoy cansado. Yo siempre intento entenderte y tú nunca me dejas. Me dices que no pasa nada, que son tonterías y me dejas con la duda en la cabeza. Para mí, no son tonterías.'
'No creo que me entendieras.'
'Intento hacerlo, intento dar pasos hacia delante contigo, porque tú haces que las cosas cambien. Pero de repente llega un día en el que te veo mal y eso me revienta y me intentas mentir con un 'no pasa nada' cuando en realidad se que te rompes. Me doy cuenta de las cosas, ¿sabes? Si no das el paso, no puedes saber la respuesta.'
Ella, asombrada por todo lo que acaba de escuchar, intentando encajar piezas. No podía ser. ¿Le acaba de insinuar que sabia que ella le quería y le estaba diciendo que se lanzara? Estaba nerviosa, no le salían las palabras.
'¿Que quieres decir con eso?'
'Me has entendido. ¿Quieres que le diga a estos que me quedo contigo y hablamos?
'Lo que tu quieras.. pero habías quedado con ellos, no conmigo. A lo mejor se enfadan.'
'No me importa, estaba esperando esta tarde desde hace meses.'
Y así fue. Un día que marcaría.
CONTINUARÁ.
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