viernes, 24 de mayo de 2013

De las que llega y a los segundos se hace querer.


De las que llega y a los segundos se hace querer. Así es ella. Digamos que esto no comenzó con el típico principio. Por primera vez me alegro del destino o de el ´no sé que' que me hizo conocerla. Tal vez no pueda escribir líneas y líneas sobre las tardes que pasamos juntas o las pelis que vimos un sábado por la noche, pero sí puedo hablar de lo que es querer a alguien a quien ni siquiera has visto.
Aun me acuerdo de cuando esa noche, todo empezó.
De las que lo suelta antes de guardárselo,
de las que está aunque no tenga ganas,
de las que piensa que es mejor hacer algo que quedarse con las ganas,
de las que llora con sinceridad,
de las que abrazarías y no soltarías.

¿Y de verdad unos kilómetros me deberían de separar? Tal vez no sepa a que saben tus abrazos o haya escuchado tu risa, pero todos los días vemos el mismo cielo. Era ella la que me relajaba con un 'tranquila, se lo que se siente'.
Sé un poquito de ella, para ella ese toque de felicidad, se lo da ese chico de otra ciudad,  al que le comería la sonrisa de un mordisquito y con el que el tiempo desparecería, si estuvieran juntos. Sé de personas que nunca olvidará y de aventuras que le quedan por vivir.
No importa lo lejos que podamos estar, porque sé que un día estaremos cerca, tan cerca como para darte todos esos abrazos que muchos días me quedo con las ganas; tan cerca, como para no querer irme nunca. Gracias, por sin saber nada de mí, querer conocerme y estar a mi lado. Ya no te vas, has dejado tu marca, esas que recuerdas un poquito todos los días y te hacen sonreír.

Para esa pequeña, la del 29 de Junio, la misma que se ha dejado querer.

Valencia, Silla, 545.6 Km.

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